¿Porqué la Guerra de Malvinas es un tema tan recurrente en el Metal Argentino?

Rata Blanca Malvinas Almafuerte
Malvinas y el Metal Argentino: Combatiendo al olvido
La guerra de Malvinas es un tópico recurrente en las letras del heavy metal argentino. Si bien no es el único estilo que aborda la temática -el rock y el folclore aportaron también-, la cuestión de Malvinas ocupa en el universo simbólico del metal de nuestro país un espacio protagónico que lo diferencia respecto de otros subgéneros del rock.
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Memoria de dos siglos

Jelin (2002) dice que la memoria es «la representación del pasado construida como conocimiento cultural compartido por generaciones sucesivas y por diversos/as otros/as». Nuestra memoria y el nacionalismo forman un tejido en el cual ambas se tornan inescindibles: nuestras memorias colectivas son, en gran parte, memorias nacionales. En ese plano, entonces, las memorias creadas sobre las Malvinas estarán teñidas de dicho carácter nacional.

Deseando destruir y matar

Es importante tener en cuenta que la represión ejecutada por la última dictadura cívico militar y la posterior decadencia del régimen es una clave para comprender la emergencia del fenómeno del heavy metal argentino.

“La guerra de Malvinas constituyó una encerrona para el rock nacional: un movimiento basado en una filosofía pacifista se vio beneficiado por una situación de guerra”.

Blanco y Scaricaciottoli (2014)

La ruptura de la “unidad” de lo “nacional” en el rock provocó el surgimiento de tribus, ya que “el término nacional implicaba una imaginaria homogeneización -como en todo entronque nacionalista-que después del festival por Malvinas, Festival de la Solidaridad Latinoamericana, comienza a resquebrajarse”

Esta implosión generada por transar, ser cómplice o “hacerle el juego” (extrapolando términos de actualidad) a la dictadura militar, generó unas legítimas ganas de “Destrucción” (Luchando por el metal, V8, 1983).

Nuevos actores al interior del campo del rock llegaban con sus camperas negras de cuero y su sonido atronador a gritar que “Las palabras y las flores/ nada pudieron cambiar” (“Momento de Luchar”, Un paso en la batalla, V8, 1984).

Se generó así una clara distinción que expresó los posicionamientos contradictorios en que se vio envuelto el rock al momento de la guerra de Malvinas: tocar para una dictadura genocida e hiper represiva en el plano cultural; verse beneficiados por la difusión de música en idioma castellano cuando se prohibió la música angloparlante por las radios.

La guerra en las letras de heavy metal argentino

La temática de Malvinas (en sentido amplio) aparece en las letras de heavy metal desde el origen mismo del movimiento. Ciertas continuidades encontradas en las letras nos permiten agruparlas y dar cuenta así de rasgos que exceden el ejemplo aislado. Analizaremos canciones que hablan del conflicto en sí mismo, otras que lo enmarcan dentro de la dictadura genocida iniciada en 1976 y las que lo ubican en una memoria histórica más amplia, recuperando hechos y personajes pretéritos y resignificándolos a partir de la guerra de 1982.

La denuncia: al asesinato en masa los hombres lo llaman guerra

Súper Ratón denuncia explícitamente la guerra como parte de un plan mayor de la dictadura militar para mantenerse en el poder. El título de la canción “Golpe de estado”6(Inédito, 1982-1985) sitúa las coordenadas dentro de las que circunscribe el conflicto de Malvinas.

ciegos a su lado no miraron / cuando al vecino mataron / porque mansos aceptaron / ser ovejas de un rebaño / y gritar como tarados / para un mundial (…) piensen que a una guerra nos llevaron / nos robaron mil hermanos / que en la turba se quedaron / mientras que los que mintieron / y a la vez nos condenaron / hoy cobran jubilación / y ellos que la guerra provocaron / recibieron los aplausos / de los burros desbocados / que en sus casas se quedaron / comentando la masacre / como series de televisión”

En este caso advertimos que la guerra carece de toda connotación de heroísmo y es ubicada junto al mundial de fútbol de 1978 como operaciones ejecutadas por la dictadura en pos de conseguir el apoyo de la población a través de la utilización de simbologías y sentimientos nacionales en beneficio propio.

La Plaza de Mayo repleta vitoreando al dictador Galtieri parece darle la razón a Anderson cuando afirma que “la nacionalidad es el valor más universalmente legítimo en la vida política de nuestro tiempo”.

Plaza de Mayo
La Plaza de Mayo repleta vitoreando al dictador Galtieri

Es por ello que la crítica no se detiene en la estrategia de los genocidas sino que incluye a quienes “como ovejas de un rebaño” y “como burros desbocados” dieron su consentimiento en ambos casos, aplaudiendo desde sus casas mientras los jóvenes soldados eran masacrados (y también torturados por sus superiores). Desde esta misma perspectiva “Acorazado Belgrano” de Tren Loco construye un sentido alienado similar: “Que el olvido urbano y mezquino/ de los que miran por TV” (en Venas de acero, 2008).

A su vez, en Súper Ratón se establece una separación tajante entre un nosotros (el pueblo) y ellos (los genocidas), con una invitación explícita a la reflexión “piensen que a una guerra nos llevaron” y “nos” robaron mil hermanos.

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Por otro lado, Hellion describe en “Panzer”: “Misterios que hay que conocer / de una guerra actual que vos no esperaste / llegan monstruos sin corazón / vete de aquí que no van a hablarte (…) Andá pensando cuánto tiempo más vas a ver la luz / la puerta al infierno donde pasa está camino al sur” (Hellion, 1984).

En este caso en la denuncia de la guerra como fenómeno sin una denominación concreta, como sí lo hace Super Ratón, se interpela al soldado al que lo “sorprende” la guerra, combatiendo para fuerzas armadas que plantearon un combate desde una improvisación que contrasta con el ejército profesional (“monstruos sin corazón”) de Gran Bretaña, lo que da como resultado una condena anticipada al infierno.

Esta lírica de Mario Ian se inscribe en un línea similar a lo que canta V8, donde también hay una crítica global respecto a la guerra como fenómeno: “Para el hombre, no hay más mal/ que el propio hombre, al engendrar/ codicia, ambición, e injusticias /que culminan en agresión/ fuerza demencial/ que domina al mundo de hoy” (“Deseando destruir y matar”, Un paso más en la batalla, 1984)

En estas primeras referencias apreciamos una convivencia no necesariamente contradictoria entre la crítica a la guerra en sí misma (en tanto hecho social) junto con la denuncia de la estrategia dictatorial de explotar la causa Malvinas para obtener un rédito político inmediato, vía el apoyo de la población al envío de tropas y la guerra. A una postura anti bélica que se inscribe en los orígenes y expansión del rock and roll (los añorados y lejanos sesenta) se suma una condena temprana y dura a la dictadura cívico militar que se despedía dejando bajo sus pies charcos de sangre y los recuerdos aún frescos del terror en su cara más cruda.

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Las Malvinas en la historia

Hay letras en las cuales la guerra de Malvinas se resignifica al ser ubicada en una continuidad histórica de mayor proyección. En la operación de ubicar a la guerra de Malvinas en un pasado que la contiene y la trasciende, se teje una memoria narrativa en la que el enfrentamiento de 1982 cobra un nuevo significado, al funcionar como un eslabón más en la continuidad histórica proferida.

En este registro se encuentra “1982” de Apocalipsis, (Endemoniado, 1985). El primer aspecto que resaltamos de la letra es la enunciación desdoblada que la estructura. En ella conviven narraciones diferentes sobre la guerra que dialogan entre sí. Los relatos tejen dos experiencias históricas distintas sobre los combates en el sur y en su conjunción se advierte la creación de una tercera mirada que las contiene.

La enunciación aparece desdoblada desde dos planos posibles. Por un lado, como sujetos de enunciación al interior de la letra el piloto de la aviación alistado “por mi patria y el honor”, pero que advierte que “nunca fui represor”; y por el otro, el colimba al que “sortearon y la guerra estaba ahí” y que se desgarra en su sufrimiento, ya que “quería echar raíces y un hogar / y ahora vivo con la muerte militar”-; y como enunciadores propiamente dichos, en sentido material, ya que dos voces distintas son las que cantan la canción.

Por su parte, en “Cráneo Candente”, canción que inaugura el primer disco de Hermética (Hermética, 1989), Ricardo Iorio elabora una continuidad a partir de sutiles modificaciones entre dos de sus estrofas. En ella une dos momentos de la historia de nuestro país desde la figura de víctimas y victimarios: “Vivo el destierro del hombre nativo/ bajo las grises magias conquistantes/ Que aun prosiguen traficando el miedo/ como ayer gauchos al desierto (…) Que en el destierro del hombre nativo/ ha cultivado el culto del gran miedo / Que aun prosigue atrofiando vidas / como en la astuta guerra de Malvinas”.

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En el juego propuesto entre ambas estrofas, la métrica es respetada, al igual que algunas palabras, estableciendo una continuidad lírica entre un fragmento y otro. A su vez, realiza la operación de sustituir otras, creando un sentido nuevo. En el segundo verso pasa de “bajo las grises magias conquistantes” a “ha cultivado el culto del gran miedo”.

Luego en un tercer verso sólo sustituye “atrofiando” por “traficando” y vincula en una continuidad histórica al final de cada estrofa: “los gauchos del desierto” con “la ́astuta ́ guerra de Malvinas”. Entendemos que ubica a un mismo sujeto “el blanco imperio” como ejecutor delos hechos históricos mencionados, ya que el tráfico del miedo y el atrofiar de vidas son ejecutados por su mano; en la misma acción dispone en un plano igualitario a los “gauchos del desierto” con las vidas atrofiadas de la astuta guerra: los pibes de Malvinas.

La mención a los quinientos años de dominación o a los gauchos del desierto son algo más que su evocación: al quedar unidos a la guerra de Malvinas su sentido ha sido modificado y han transformado también el sentido de esa guerra, que no puede ser separado de masacres anteriores. Horcas, apelando a una magnífica y mínima modificación lingüística lo sintetiza perfectamente: “Oíd mortales, el grito sangrado” (disco de 1994). Lo sacro, “n” mediante, tiene el color rojo de la violencia.

Caídos y sobrevivientes: de héroes y de visitantes

Uno de los aspectos que causó y aún causa mayores sentimientos respecto de Malvinas es la figura de los soldados. La mayor parte de ellos eran jóvenes que prestaban el servicio militar obligatorio o que lo habían hecho poco tiempo antes. En condiciones de abandono y aún sufriendo vejámenes y tortura de parte de la oficialidad, los “chicos de la guerra” pasaron a formar parte del imaginario colectivo. Las memorias que construyó el heavy metal respecto de Malvinas no escapó a esta lógica.

En “Panzer” se destaca la inocencia del soldado reforzando el sentido de lo planteado en “1982” de Apocalipsis. La pregunta funciona como ejercicio retórico de crítica y expresa el sinsentido de esos muchachitos combatiendo en condiciones de absoluta desigualdad frente a las fuerzas británicas. A su vez, “Acorazado Belgrano” manifiesta una posición en sintonía: “Te fuiste al sur con tantos hijos de este pueblo / a combatir con frío mar / hombres de sólo dieciocho años / por las Malvinas a luchar” (Venas de acero, Tren Loco, 2018). Por su parte, en “Gente del sur” de Rata Blanca encontramos el siguiente pasaje: “No sé muy bien / cuál fue la gloria / en esta guerra del sur / hoy puedo ver / miles de cruces / en estas islas que Dios / nos dio a todos los hombres” (Rata Blanca, 1988).

Por un lado, se critica el concepto de gloria asociada a la guerra, al ver el producto de ella: las cruces. Por otro, es interesante señalar cómo la “comunidad imaginada” se desintegra a la hora de valorar el hecho y se acude a una entidad superior (Dios) para apelar a la humanidad como conjunto, ya que Él “nos” dio las islas “a todos los hombres”. Como consecuencia,al recurrir a esta figura retórica, el problema de la justicia también queda en manos de la jurisdicción de Dios: “En soledad hoy los recuerdo / gente valiente del sur / y la verdad sólo es divina / sólo es cuestión de esperar / que Dios haga justicia”.

Una tensión que recorre el tema Malvinas en las letras analizadas es el motivo por el cual los soldados marcharon al combate. Ya hemos mencionado canciones que critican la utilización política del conflicto por parte de la dictadura genocida. Sin embargo, coexisten con esas posiciones otras que caracterizan la participación como parte de una decisión de los combatientes: “Por propio convencimiento / partieron a la Guerra”, dice Patán en “Cruces blancas” (Patan, 1998). En esta letra la responsabilidad militar en el envío de tropas desaparece y en su lugar la figura del héroe de guerra (caídos y sobrevivientes) ocupa el centro del escenario.

Algo similar ocurre con “Nido de almas” de Malón: “Íntima herencia inmortal/ el ejemplo ungido en dolor/ heroico caído entierra/ por la patria que tanto amó” (Justicia o Resistencia, 1996)

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Visitantes: los sobrevivientes y sus estigmas

La gloria y la redención cubrieron los cadáveres de quienes perdieron la vida combatiendo. No obstante, a quienes se salvaron los esperó una espalda que de seguro no imaginaron. “Ex-combatiente” va a ser el nombre de ese nuevo sujeto social. Nombre bastardo si los hay: su nacimiento es la confirmación de una derrota. Desde ese momento, sus figuras evasivas deambularán por la periferia social paseando sus estigmas en forma de chaquetas militares, sillas de ruedas, y estampitas baratas.

Como fantasmas de memoria, sus cuerpos recorrerán las calles recordándole a la sociedad un pasado cercano y doloroso: una guerra vitoreada por muchos de esos que ante su paso ahora bajan la vista. Allí, la voz del heavy será una forma de exponer ese silencio evasivo, el trauma con el que la sociedad convivirá desde 1982.

El caso más conocido es “El Visitante” de Almafuerte (A fondo blanco, 1999), incluida el film homónimo de Javier Olivera filmado en 1999: “Olvidar, / yo sé bien que no podés / como la sociedad olvida / que fuiste obligado a marchar, en su defensa”.

Iorio describe descarnadamente las vivencias del conscripto que regresó con vida del infierno de Malvinas. El lenguaje bíblico (apocalipsis) da el tono justo al pesar que asfixia los días (peor, las noches) del ex combatiente de nuevo en la ciudad que ha aprendido a convivir con el aislamiento y el miedo después de años de dictadura: ese espacio que se ha tornado ajeno, inaprensible e inaccesible. Un muro invisible se construyó en los meses que duró el combate: de un lado quedaron los dueños de casa, del otro, mudos y lejanos, circulan los visitantes.

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El ex combatiente, sujeto social bastardo que nace en la firma de una rendición, va a ser rescatado en las letras de heavy. Vivo, derrotado, irredento, el soldado que volvió de Malvinas sintió la espalda de la gran ciudad (salvedad de lo que pasó en los pueblos más pequeños). De ese olvido, esa desesperante y mórbida aflicción, buscará rescatarlo el heavy metal.

FUENTE: Bernal, M. y Caballero, D. (2018). Combatiendo al olvido: la guerra de Malvinas en el heavy metal argentino. 20vo Congreso REDCOM. Primer congreso latinoamericano de comunicación de la UNVM. Comunicaciones, poderes y tecnologías: de territorios locales a territorios globales. Villa María: Universidad Nacional de Villa María

Co-fundador de Lick Show, Redactor Web, Community Manager, Músico, Docente y creador de contenido digital.

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